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La transición. ¿Cómo la asumen los signos del Zodíaco?

Cuando hablamos de transición ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente?

Es ese proceso en el que pasamos de un lado a otro; pasar de un estado a otro o de una manera de ser a otra.

Como todo en nuestra vida esto es producto de una decisión, tomar acción, y de la voluntad y disposición para lograr la transición.

En la Astrología, la forma como las personas canalizan su energía vital, en este caso para llevar a cabo el proceso de transición, está vinculada al concepto de modalidades de los signos (o cualidades). Estas modalidades indican las distintas formas en que la energía de los signos se expresa.

Dos personas pueden pertenecer a signos del mismo elemento (Fuego, Aire, Tierra o Agua), y manifestar la naturaleza del elemento de maneras completamente distinta.

Las modalidades de los signos indican si eres de ánimo activo e irás en busca de tus objetivos, si sabes cómo trascender los obstáculos que encuentras, o si por el contrario te cuesta sortear los cambios.

La modalidad en los signos viene dada por un sistema que agrupa el Zodiaco en tres grupos de cuatro signos: cardinales (que hablan de una forma impulsiva, extrovertida y activa de la energía); fijos (de contención, conservadurismo, obstinación, y mantenimiento de la energía); y mutables (de versatilidad, adaptabilidad y transmisión de la energía).

CARDINALES:

representan la iniciativa, el movimiento, el actuar, el hacer y la fuerza del empuje inicial, pudiendo producir modificaciones en el medio circundante al cual afecta en forma directa. De hecho se relacionan con el comienzo de las estaciones, y es conocido el distinto efecto que el clima produce sobre las personas.

Tienen un impulso de tomar la delantera y de crear cosas. Son proactivos y actúan según sus objetivos y metas.

Los signos cardinales son: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio, y su motivación es iniciar y lograr.

FIJOS:

tienden a permanecer inamovibles. Un tanto rígidos, inflexibles, rutinarios, poco susceptibles al cambio, tercos y obstinados, poco arriesgados y difíciles de contradecir. Quizás sean los que más se resisten en un proceso de transición, pero también son decididos, determinados y muy perseverantes. Poseen el deseo de construir sobre lo que ya está hecho para organizarlo más eficientemente. Tienden a preservar un “statu quo” y a actuar en respuesta a las circunstancias con las que se encuentran, tendiendo a no cambiar o a mantener lo que han obtenido después del cambio.

Los signos fijos son: Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, y su motivación es resistir y estabilizar.

MUTABLES:

tienen en común la capacidad de adaptarse a cualquier situación. Suelen ser empáticos, comprensivos, versátiles, multifacéticos, poco confrontativos y además son volubles, versátiles, indecisos y permeables. Tienden a buscar el cambio y la renovación. Pueden reemplazar fácilmente una cosa con otra y alinear sus acciones con el despliegue de nuevos procesos.

Los signos mutables son: Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis, y su motivación es adaptar, mediar y reconciliar.

La transición implica decisión y tomar acción. Sea antes o después hay momentos en nuestra vida que vivimos procesos de transición y cada uno de ellos viene con diferentes matices, encomendarnos a Dios y al Universo y confiar que toda transición implica algo mejor.